Ranking y cifras
En España el turismo representa algo más de un 13 % de su PIB. Quizá por ello, pese a su fragilidad, y pese a los importantes daños colaterales que produce, es un país atrapado por “la maldición de los recursos”, por lo que no se han hecho grandes esfuerzos por diversificar la economía. Más bien al contrario, desde la crisis de 2008 no se ha permitido levantar cabeza a la construcción, pese a la necesidad evidente de nuevas viviendas (y rehabilitación) y el sector agrícola no pasa por sus mejores momentos, quizá no por casualidad sino en gran parte por las medidas de “sacrificio necesario” impuestas desde Bruselas, que fuerzan a una “destrucción controlada” supuestamente beneficiosa a medio o largo plazo
El turismo debería ser muy rentable para que valgan la pena los riesgos, pero no lo es tanto, Aunque se exhiben cifras y estadísticas de campeones mundiales, cada euro ganado con el turismo cuesta demasiado en términos de consumo de recursos y mano de obra, y especialmente en comparación con otros sectores. Y esto sin mencionar las “molestias” que representa para los locales (esos daños colaterales o -más técnicamente- externalidades): aglomeraciones, ruido nocturno, encarecimiento de bienes y servicios y una intensa gentrificación que hace escasear la oferta de vivienda de alquiler, al menos en un gran número de localidades
A fin de cuentas, en algunos casos las cifras sólo son eso, cifras, pero son muy útiles para dirigir la opinión de la ciudadanía
Apenas un año antes de que empezara a manifestarse la crisis de las hipotecas subprime (o NINJA, por lo de No income, no job, and no assets), el presidente español Rodriguez Zapatero sacaba pecho al afirmar que la economía española jugaba en la champions league de las economías mundiales, al ocupar en 2007 un octavo lugar según el PIB.
Desde entonces el país ha caído hasta el actual puesto 14 en el ranking de economías “ricas”, pero aún lidera en la cantidad de bares -nada menos que 1 bar por cada 175 habitantes-.
Construcción y restauración parecen en cierto modo intercambiables: muchos albañiles trataron de poner en marcha un bar al hundirse la construcción a partir del 2008. Antes, muchos camareros habían buscado suerte en la construcción cuando ésta vivió su auge
Volviendo a los rankings; España también encabeza el paro juvenil (el más alto de la UE ), pese a lo cual aún es difícil encontrar camareros. Al buscar la solución al problema de la falta de camareros nos topamos con las causas:
https://www.stupefactus.xyz/2022/06/3-tipos-de-soluciones-ante-la-falta-de.html
Los ingresos por turismo sitúan la economía española en el segundo puesto mundial, detrás de Francia. Pero a veces la economía es del tipo de “suma cero", o algo peor. Cuando al ecosistema turístico conformado por hoteles, restaurantes, bares, campings y playas, se sumaron los alojamientos de “particulares”, pareció solo que la riqueza generada se iba a repartir más “democráticamente". Esa era parte de una idea de negocio original, pero sucedió algo más siniestro
Cuestión de algoritmos
Los algoritmos de la plataforma de “economía compartida” AirBnB, literalmente Airbed and breakfast (en español colchón de aire y desayuno) evolucionaron desde una idea un tanto hippie; hacer posible que quienes tuvieran una sencilla habitación libre (o una colchoneta en el salón), ofrecieran -mediante una plataforma digital- alojamiento económico a los viajeros que no podrían encontrar una habitación de hotel libre. La idea se les ocurrió a los fundadores por la circunstancia de que los hoteles de San Francisco, su ciudad, solían llenarse en congresos o ferias, por lo que algunos visitantes no encontraban alojamiento cerca del evento. De hecho fue casi una variante lucrativa de otras plataformas más veteranas, como Couchsurfing (surfeando entre sofás), que aún hoy mantiene un carácter mucho más hospitalario. En Airbnb si no pagas no te alojas; no hay opción; Couchsurfing te permite alojarte por el mundo gracias a la generosidad de los huéspedes, con quienes compartes la experiencia del viaje
Airbnb fue víctima del afán de lucro (de accionistas y anfitriones) evolucionando hacia un negocio en el que algunos pocos propietarios adinerados ofrecen múltiples propiedades en la plataforma. Por supuesto, jamás conocen a los inquilinos, ni siquiera tienen necesidad de hablar telefónicamente con ellos
Un viejo inconveniente
Pero mucho antes de la llegada de esta y otras plataformas, incluso antes de la irrupción de internet, el turismo ya estaba tras otros problemas; masificación de pequeñas poblaciones de la costa, encarecimiento de alimentos y otros bienes, saturación de servicios públicos (sanidad, transporte,...), intensificación del consumo de agua y otros recursos, delincuencia / seguridad, así como los problemas derivados del consumo de alcohol y drogas o la atracción de carteristas hacia ciudades concurridas. Pero la fiesta continuó
Algunos festivales Juveniles de verano son otro ejemplo de cómo puede llegar a desvirtuarse una idea de negocio, o más bien, como se desmadra completamente, causando algo más que molestias entre la población local
A la llegada masiva de jóvenes desmadrados y encantados con la cerveza nacional se suman otros desafíos como la elección de estas localidades tan liberales y descontroladas por parte de organizaciones dedicadas al comercio y provisión de drogas, o a la “competencia comercial” de los manteros subsaharianos. Todo esto podría explicar que algunos ciudadanos locales que acaban agotados de tanta fiesta y ruido traten de mudarse a una localidad menos bulliciosa, lo cual no será fácil si justo en el local de abajo se ha instalado un concurrido bar con animada clientela hasta mucho más allá de la media noche
Invasión por tierra, mar y aire
En los últimos años también se sumaron a la ecuación los grandes Cruceros que atracan en los puertos de las principales ciudades de la costa, sumando no sólo unos cuantos miles de turistas low cost más, llegados repentinamente a la caza de la foto más in, sino algunas emisiones contaminantes extra (gases y aguas) así como residuos sólidos que no quieren llevarse de vuelta.
En la ciudad portuaria que recibe estos gigantescos barcos es muy probable que ya se prohiba la entrada de vehículos sin la debida etiqueta ECO, pero aún no es obligatorio para los cruceros que atracan prácticamente junto al centro de la ciudad. A un paso de la zona de bajas emisiones los gigantescos motores de estos barcos, comúnmente de gasóleo, permiten maniobrar o mantener los servicios necesarios para alojar a los cruceristas y tripulación.
Según un estudio reciente un crucero consume tanto gasoil como 12.000 coches, pero “con emisiones hasta 100 veces más tóxicas debido al alto contenido de azufre del combustible utilizado”. Según este mismo estudio, en 2023, en Barcelona, los cruceros emitieron casi tres veces más SOx (óxido de azufre) que todos los automóviles de la ciudad.
Otra comparativa que nos da una idea de lo poco sostenible de este tipo de turismo es que
viajar en tren hospedándose en hoteles genera hasta cinco veces menos emisiones de CO2 que hacer un crucero
Diversificar, la clave de una economía sana
En fin, incluso al margen de las importantes consideraciones medioambientales, parece que sería deseable que al menos una fracción de ese 13% del PIB fuera siendo sustituido por otros sectores generadores de más riqueza -más repartida- y empleo de calidad, así como menos dependientes de circunstancias caprichosas. Pero frenar la construcción, abandonar el Agro y debilitar sectores industriales no forman parte de esa posible estrategia
Pero, ¿esto tiene arreglo?
Algunas iniciativas que parecen deseables para casi todos podrían ser:
Alargar el período turístico (o evitar en cierta medida la concentración estacional), lo cual es difícil si no se flexibilizan las vacaciones (en muchas empresas aún es “obligatorio” tomar vacaciones en Agosto, o entre Agosto y Julio. Algo así debería poder hacerse en los centros educativos de menores (no un mes, pero sí una semana, por ejemplo)
Mejorar la oferta cultural, con más museos y exposiciones (o mejorando el acceso y los horarios de los existentes, además de organizar exposiciones temporales). El patrimonio de las ciudades antiguas, centros históricos y viejas iglesias están muy bien pero no debería ser la única opción cultural
Hacer más confortable la estancia cuando no hace tanto calorcito (por ejemplo, climatizando las piscinas), y en general adaptando la estancia a períodos no estivales
Definir lo que deben ser los apartamentos turísticos y desincentivar el alquiler “mixto” (el de los propietarios que pretenden alquilar desde octubre hasta mayo para dedicar los meses de verano a los turistas), además de incentivar los de larga temporada.
Facilitar rehabilitación y adaptación a usos específicos, pues los alojamientos deben ofrecer distintas características y equipamiento en función de su uso
Reconocer e incentivar otros tipos de uso de los alojamientos como el coliving y el cohousing, pero en condiciones adecuadas al uso al que se destinan
En cuanto a la movilidad, facilitar el uso de vehículos compartidos, preferiblemente de bajas emisiones (esto incluye a la mayoría de vehículos eléctricos). Pero sobre todo, hacer un intento por mejorar la frecuencia del transporte público, lo cual incluye trenes en general (no sólo entre grandes poblaciones) y -muy importante- mantener una frecuencia adecuada también los fines de semana y días festivos, por supuesto.
Y aunque en el verano ibérico en general la bicicleta no sea el medio de transporte preferido por las altas temperaturas y la alta radiación solar, para el resto del año deberíamos poder disfrutar de una infraestructura adecuada, lo cual significa no sólo algunos pocos carriles bici dispersos sino sitios donde aparcar las bicicletas.
Concluyendo
Para acabar con esta breve exposición, recordemos que el desarrollo o recuperación de otros sectores económicos - como la construcción- son no sólo positivos por sí mismos sino porque lo que define un país próspero, más allá de los recursos o ciertas ventajas estratégicas, e incluso el alto valor añadido de alguno de sus sectores, es la diversidad de su tejido económico y las sinergias entre estos. Apostarlo casi todo a unos pocos sectores (en el caso de España, durante los años de la bonanza destacaron turismo, construcción de viviendas y fabricación de automóviles) es una apuesta arriesgada, especialmente si estos sectores son excesivamente frágiles.
España dispone de otros factores importantes como son el capital humano (que está perdiendo en parte por la débil oferta de empleo), o buenas infraestructuras y conectividad para el comercio (si bien aún muy mejorables), pero la economía está debilitándose en cuanto a la creciente desigualdad económica y pérdida de cohesión social.
Habría que prestar atención también a eso

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