3 posibles explicaciones (no excluyentes)
Sabotaje
Adaptación del vocablo francés sabotage que al parecer derivaría de sabot, término con el que en Francia se denomina al zueco de madera (popular en Países Bajos, pero también usado por campesinos en Suecia y España, entre otros muchos países).
Tras este origen hay al menos un par de historias: la más difundida es que en el Siglo XVIII algunos obreros textiles emplearían los sabots para bloquear los mecanismos de los telares en un acto de protesta ante sus abusivos patrones
Existe otra versión en la que trabajadores ferroviarios de principios del S. XX ejercieron sabotaje soltando las “cuñas” que ajustaban los rieles a las traviesas de la vía, cuñas que también se llamaban sabots en francés
El sabotaje ferroviario puede considerarse casi un clásico, por su pervivencia a lo largo del tiempo, si bien cabría sospechar que en la actualidad los trabajadores quizá actúen amparados por algún cómplice entre los cargos de responsabilidad de las propias compañías, tal es la complejidad “política” de las organizaciones que se mueven entre los ámbitos público privado
Empleamos sabotaje (en español) para referirnos a un daño o perjuicio intencionado contra un patrón, empresa, institución o gobierno
La diferencia entre los sabotajes y las huelgas es que los primeros son acciones ilegales, realizadas sin aviso, destinadas a causar un daño que no persigue una finalidad negociadora, pero quizá sí un objetivo de “equilibrar” una posición de poder
Entrados en el siglo XXI las cosas se volvieron más complejas y al parecer quienes menos ejercen actualmente el sabotaje son los trabajadores (por razones evidentes). Pero las acciones saboteadoras a través de la paralización de sistemas industriales podrían haber subsistido con el uso hábil de otras tecnologías, a la vez que ser motivadas por otras razones y tener otras autorías
En una sociedad tecno-capitalista altamente interconectada, con un cruce de intereses casi indescifrable, luchas por el control y un creciente caos político, no parece tan descabellado que puedan llegar a emplearse ciertas estrategias “sucias” incluso si estas ponen en riesgo a amplios sectores de la población, si no a la totalidad de la misma, con tal de obtener algún tipo de ventaja o cambio en el equilibrio de “fuerzas”.
De hecho, a lo largo de la historia han sido numerosas las operaciones encubiertas y de falsa bandera, manipulaciones, censuras letales y acciones estratégicas ilegales, cuyos impulsores suelen ser diversos actores en la sombra o el deep state mismo. Y estas -las conocidas al cabo de años o décadas- probablemente sean solo la punta del iceberg
Nicolás Maquiavelo dejó dicho que “el príncipe que confía en su virtud caerá ante el que conoce el juego”. Hoy todos los “príncipes” parecen conocer el juego de la política, cuya principal regla sería la maquiavélica “el fin justifica los medios”.
En el ámbito energético, un ciberataque coordinado por un grupo de hackers de primer nivel podría hipotéticamente provocar un apagón masivo incidiendo sobre la información de la red (por ejemplo, en un país del sur de la Unión Europea). Una explicación imaginaria estaría relacionada con la afición de algunos dirigentes a alimentar enemistades peligrosas entre ciertas potencias internacionales
Pero un gran apagón -masivo, nacional- también podría levantar sospechas de un sabotaje por omisión (pasivo o negligente) si no se ha sabido -o querido- reaccionar ante las repetidas advertencias de un nutrido grupo de expertos independientes que han reconocido y avisado sobre una clara vulnerabilidad creciente, por ejemplo, ante la incorporación masiva de la energía solar fotovoltaica al mix energético
La energía solar fotovoltaica es una opción excelente salvo cuando, traspasado cierto umbral de porcentaje de aporte, no se acompaña de otras medidas totalmente necesarias si se quiere garantizar la seguridad del suministro (y no me refiero a los reactores nucleares).
Pero esto lo dejo para el final del post
Estupidez
Según la Real Academia Española define una torpeza notable en comprender las cosas
Son numerosos -lamentablemente- los incidentes que sin demasiada imaginación pueden explicarse por una combinación de supuestas fallas de control (energía, comunicaciones, etc.) cuando son facilitadas por la inoperancia y -a menudo- agravado el daño por una inexplicable lentitud de respuesta, además de por haber hecho oídos sordos a los avisos de los expertos acerca de riesgos crecientes. Consejos y advertencias provenientes especialmente de aquellos que no tienen vínculos con la administración o monopolio que han de “criticar”, y por tanto no se tienen que morder la lengua o autocensurarse.
Los “otros” podrían no atreverse a llamar la atención sobre la desnudez del emperador
Los seres humanos somos especialmente hábiles con el autoengaño, víctimas de puntos ciegos y distorsiones de percepción (sesgos), más cuando tenemos incentivos para ello.
Como expresó Upton Sinclair “Es difícil lograr que alguien entienda algo cuando su salario depende de no entenderlo”.
Algunos ejemplos destacables de supuestas negligencias recientes podrían ser:
- Las explosiones del puerto de Beirut en Agosto de 2020, debidas a una acumulación temeraria de 2750 toneladas de nitrato de amonio, que provocaron unas detonaciones tan brutales que pudieron sentirse en varios países vecinos
- La obstrucción durante 6 días del canal de Suez en 2021 al encallar el gigantesco portacontenedores Ever Given (propiedad de Evergreen)
- El choque del carguero Dali -en 2024- contra uno de los pilares de uno de los principales puentes de Baltimore, que lo tiró abajo completamente
En España, desde donde escribo, lamentablemente también tenemos una amplia experiencia con accidentes catastróficos debidos a negligencias varias
Como el descarrilamiento de tren de Santiago de Compostela (Galicia), en 2013, causado por exceso de velocidad al tomar una curva y unos sistemas de seguridad deficientes, que causó 80 víctimas mortales.
Aunque el accidente más impactante sin duda fue el ocurrido en el camping Los Alfaques (Tarragona) en 1978, en la que explotó una cisterna de propileno (con más de un 25 % de sobrecarga), sin válvula de seguridad, a su paso por las inmediaciones del camping (por donde no debió de circular nunca), causando la muerte a 215 personas y heridas graves a más de 300, debido a una conjunción terrible de errores
Volviendo a tiempos más actuales, el 29 de Octubre de 2024, en las inmediaciones de la ciudad de Valencia, una lluvia torrencial inaudita daría lugar a una de las mayores catástrofes ambientales de las que hay constancia, causando 235 víctimas mortales y dejando miles de coches, casas y edificios destrozados, carreteras y vías de tren cortadas, además de los campos de cultivo anegados
Los distintos registros pluviométricos rondaban o superaban los 700 litros/m2
Para ponerlo en perspectiva, la mayor parte de la Comunidad Valenciana tiene un clima semiárido, con precipitaciones entre 300 y 500 l/m2 anuales, luego llovió en unas horas el equivalente a casi el doble de un año medio
Este evento climático tan poco usual (relativamente), gota fría o Dana, se transformó en una catástrofe mortal al agravarse por la deficiente prevención, los avisos tardíos y la actuación dubitativa y torpe de las administraciones central y regional
En casos como el reciente apagón masivo del 28 de Abril o la actuación ante la Dana del 29 de Octubre cabría imaginar intereses oscuros, pero retengo aquí mis inclinaciones “conspiranoicas” al recordar la navaja de Hanlon: “Nunca atribuyas a la maldad lo que se explica adecuadamente por la estupidez”
Avaricia
Esta es otra explicación más plausible y simple; probablemente la más certera
Me inclino a creer que normalmente basta con una combinación de proporciones variables entre estos dos últimos factores (estupidez y avaricia) para explicar casi todos los accidentes catastróficos
Ahorrar en medidas de seguridad o de reducción del impacto ambiental es siempre una tentación, pues estas resultan “poco productivas”. Si se logran ocultar los riesgos se dispondrá de capital extra para mayores beneficios y mantener o mejorar los exorbitantes sueldos de los gerentes. Lamentablemente, tarde o temprano esta estrategia suele salir cara, pero a menudo no importa porque lo pagarán otros; es excelente poder privatizar los beneficios al tiempo que socializar las pérdidas
En el caso del apagón masivo del 28 de Abril, podría hablarse de un consenso entre ingenieros y especialistas en reconocer una serie de importantes fragilidades, no atendidas pese a haberse advertido repetidamente sobre estas
En cuanto a la red eléctrica española (REE), que se consideraba como una de las más sólidas y seguras de la Unión Europea, se ha criticado la creciente exposición a un riesgo nuevo al ir incorporando cada vez más potencia fotovoltaica y eólica instalada. En cuanto a producción, el día del apagón la participación de las renovables parecía estar batiendo récords, pero en realidad ya se habían superado estas cifras en otras ocasiones recientes.
Se han de puntualizar algunas particularidades antes de demonizar a la fotovoltaica, o peor aún, a las renovables, pues "el diablo está en los detalles"
Simplificando, el mayor riesgo específico -según he interpretado- estaría en la dificultad de mantener con precisión la sincronía entre la frecuencia de origen fotovoltaica ( “sintética”, pues es en origen corriente continua -cc-, convertida en corriente alterna -ca- por dispositivos electrónicos llamados inversores) con los 50Hz de los generadores síncronos.
Estos son los de máquinas rotativas (turbinas de vapor, hidráulicas o de gas), que transforman la energía mecánica de giro en energía eléctrica, por lo que benefician a la red con una valiosa inercia que se opone a eventuales alteraciones, ayudando a mantener los 50 hercios exactos. Sobre esto aportaré algunos detalles más abajo
Observemos aquí que la electricidad de la energía hidráulica, siendo renovable, se produce en generadores síncronos (turbinas hidráulicas), lo cual también sucede con otra tecnología de energía solar menos “popular” que la fotovoltaica; la termoeléctrica de concentración (o CSP, por Concentrated Solar Power), que produce vapor para mover turbinas de igual modo que las centrales térmicas, aportando ambas tecnologías (la hidráulica y la solar-termoeléctrica) la valorada inercia, que como se ve no es exclusiva de las fuentes de origen fósil (centrales térmicas y nucleares) como pretenden hacernos creer algunos “expertos”.
Además de la hidráulica y la solar termoeléctrica, también serían “síncronas” las renovables de fuentes geotérmica, la de biomasa y -en algunos casos- la maremotriz.
El aumento de la participación renovable, particularmente fotovoltaica y eólica, supone que los generadores clásicos (acoplados a turbinas) que son altamente inerciales, pierden “participación relativa” en el mix energético, reduciendo la capacidad de la red para hacer frente a las perturbaciones. De hecho, por lo que se comenta en algún foro, la fv podría actuar incluso como un amplificador de las perturbaciones (verificar).
¿Deberíamos renunciar por ello a las energías fotovoltaica o eólica?
Esto a priori parece absurdo porque hay una diversidad de “soluciones” ya disponibles y probadas o en evolución en su aplicación, si bien no serán tan baratas (a largo plazo) como confiar en que la suerte dure para siempre
Deberíamos recordar aquí la pertinente advertencia del ingeniero aeroespacial Edward A. Murphy (sí, el de la “ley” que lleva su apellido): “Si algo puede salir mal, tarde o temprano saldrá mal”; no deberíamos subestimar posibles complicaciones, preparándonos para estas
Las principales tecnologías para corregir esa exposición excesiva al riesgo de "desincronía" y colapso de la red, serían:
Inversores de tensión con inercia virtual (o inercia sintética), que logran simular la inercia de un generador síncrono “tradicional” como los mencionados antes, de modo que ofrezcan resistencia ante los cambios repentinos de frecuencia, proporcionando mayor estabilidad (y por tanto protegiendo de una reacción de desconexión súbita)
Grid forming (formadores de red)
Hasta la fecha, los convertidores solares o eólicos han operado en modo de seguimiento de la red, identificando la frecuencia de la red para ajustarla a esta.
Sin embargo, ¿Qué sucedería si faltaran las centrales tradicionales que “establecen" la frecuencia? Los convertidores de formación de red pueden generar esa frecuencia por sí mismos, definiendo un punto de referencia de tensión y frecuencia al que otros aparatos pueden adherirse, lo cual permitirá mantener el sistema estable cuando las energías renovables controlan la producción.
Acumulación masiva: Hay diversas tecnologías en estado avanzado de desarrollo pero la tecnología más probada y potente sería la hidráulica reversible, que posiblemente sea clave para alcanzar un aprovechamiento máximo de las energías renovables más intermitentes (fotovoltaica y eólica).
En España hay importantes proyectos de esta tecnología, alguno ya en funcionamiento, otros en desarrollo o planificación
Según algunas valoraciones, potencialmente este tipo de acumulación masiva permitiría que las energías renovables lleguen a aportar un 80% de la energía eléctrica consumida (no puntualmente sino de media).
Alguna de estas centrales proyectadas sería de varios gigawatios (GW) de potencia de turbinado (equivalente a 3 centrales nucleares), con capacidad de acumulación de varias decenas de GWh
Energía solar termoeléctrica, con características extraordinarias y poco conocidas.
En España tenemos desde hace años centrales de torre (esas con miles de espejos-heliostatos que concentran la luz en un punto de una torre) y centrales de concentradores cilindro-parabólicos, que son las dos tecnologías CSP más desarrolladas, si bien no las únicas
La electricidad producida es síncrona (inercial) al basarse en turbinas de vapor, además es mucho más modulable que la nuclear y combinable con otras fuentes como gas o biomasa, para aportar continuidad en la producción y reducir el retorno de la inversión.
En el caso de la CSP de torre es factible incorporar acumulación mediante tecnología de sales fundidas, se evita la intermitencia a corto plazo propias de la fotovoltaica y eólica, de modo que no cae la potencia porque se cubra el cielo momentáneamente (o deje de soplar el viento, en el caso de las turbinas eólicas). Incluso pueden seguir produciendo energía hasta varias horas tras haberse puesto el sol
Por si todo esto fuera poco, potencialmente las plantas CSP (solar termoeléctrica) también pueden diseñarse en modo cogeneración, para producir energía eléctrica y térmica simultáneas, pudiendo aprovecharse la fracción térmica para desalinización (producir agua dulce a partir de agua de mar o salobre), invernaderos, industria minera o district-heating
Por supuesto, no son pocos los retos que enfrenta la mejora y desarrollo de esta tecnología, pero no son superiores a la magnitud del riesgo de no actuar ante el desafío energético
Otras tecnologías disponibles para reducir la exposición al riesgo de colapso de la red podrían ser los volantes de inercia y los supercondensadores, pero no quiero alargar el post. Tan sólo valga que no estamos indefensos ante la “amenaza fotovoltaica”
¿Por qué entonces se han llenado tantos tejados de placas fotovoltaicas?
Pues porque a priori esta es una tecnología robusta, duradera, sin partes móviles ni necesidad de mantenimiento (salvo limpiar el barro de una ocasional calima), cuyo precio ha caído espectacularmente en los últimos años, facilitando que todo aquel con un tejado libre pueda colocar unas cuantas “placas” solares. La relativamente baja eficiencia (que ya no es tan baja) ha sido compensada con creces con su precio, solidez y durabilidad
Las opciones descritas -si no todas, algunas- seguramente sean imprescindibles para dotar de fiabilidad a la red, se prolongue o no otros 40 años la vida de las centrales nucleares.
En cuanto a si estas opciones son caras, aventuro que son una inversión mucho más económica -y práctica- que duplicar la “inversión” en armamento, para la “defensa” (contra los enemigos equivocados o inexistentes).
Para finalizar, creo que deberíamos recordar que la mejor energía es la que no se consume. El decrecimiento será el pilar fundamental de la próxima estrategia económica post-capitalista

Comentarios
Publicar un comentario
Comenta libre pero respetuosamente